Que más personas puedanconstruir lo que viene.

Una forma de pensar la tecnología desde las personas.

Nuestra misión

Creemos que el progreso tecnológico cobra sentido cuando más personas pueden participar de él.

Queremos que la curiosidad, la experiencia y las ideas de quienes no viven dentro del mundo tecnológico también cuenten cuando imaginamos cómo debería evolucionar.

Nuestra misión es acercar ese conocimiento y convertirlo en un punto de partida que más personas puedan hacer suyo. Ampliar el espacio para imaginar, decidir y construir algo propio: esa es la dirección de Tormont.

Una curiosidad que busca ir más allá

El origen de Tormont está en una creatividad inquieta y en la costumbre de preguntarse qué más podría hacerse con las herramientas que tenemos.

La búsqueda siempre ha reunido dos intereses: aprovechar mejor las herramientas disponibles y descubrir cómo pueden servir a otras personas. Probar nuevas formas de trabajar, desarrollar una idea o resolver una dificultad cotidiana son maneras de explorar esa relación entre creatividad y tecnología.

Tormont nace de llevar esa inquietud más allá del uso personal. De compartir el conocimiento que permite empezar y de construir desde una pregunta que no termina en la herramienta: qué posibilidades podría abrir para alguien más.

El criterio sigue siendo humano

Las herramientas cambian. Las preguntas sobre para qué las usamos siguen siendo nuestras.

Para nosotros, el acceso también es poder comprender. Poder empezar sin dominar un lenguaje especializado, formular preguntas y reconocer cuándo una herramienta tiene sentido para la propia vida. El conocimiento no debería convertirse en una condición para sentirse parte.

Nos interesa una tecnología que admita la experiencia de las personas, respete su capacidad de decidir y pueda incorporarse a distintas maneras de vivir. Comprenderla debe ampliar la autonomía, no convertirse en una medida del valor de quien la utiliza.

Una dirección abierta

Queremos que esta idea crezca más allá de una iniciativa individual. Que otras preguntas, experiencias y formas de imaginar el mundo también puedan orientar lo que construyamos.

Nuestro horizonte es que el conocimiento circule y abra espacio a ideas que todavía no han encontrado cómo tomar forma.

No imaginamos un movimiento en el que todas las personas piensen igual. Nos interesa que la idea pueda crecer al encontrarse con otros puntos de vista, incluso con preguntas que hoy no estamos haciendo. Esa apertura es parte del futuro que queremos para Tormont.

Ese es el movimiento que queremos impulsar: una tecnología que deje a las personas más margen para decidir sobre su propia vida.

El futuro también necesita otras voces.

No hace falta trabajar en tecnología para tener una idea que merezca desarrollarse. La experiencia de un oficio, las preguntas de quien está aprendiendo y el conocimiento de quien cuida a otros también pueden señalar lo que todavía falta construir.

Tormont quiere abrir espacio a esas perspectivas. Que las personas no sean únicamente destinatarias de nuevas herramientas, sino que su experiencia también pueda orientar lo que imaginamos y construimos.

El movimiento que queremos impulsar comienza ahí: en reconocer que el conocimiento tecnológico y la experiencia de vivir tienen algo que aportar el uno al otro.